GLBenicio Samuel Sanchez Garcia Presidente de la Sociedad Genealogica del Norte de Mexico mexicangenealogy@ancestros.com.mx ÿÿCEvent6Proclamación de Cuauhtémoc como tlatoani de los aztecaOãýÿÍÍÍÍTenochtitlan, MexicoÿÿCNoteÿ]Cuauhtémoc significa: Águila que desciende. A la muerte de Cuitláhuac, su sobrino Cuauhtémoc, fue proclamado tlatoani de los azteca. Como tlatoani del señorío mexica, Cuauhtémoc asumió la responsabilidad de la defensa de la Gran Tenochtitlan. El último tlatoani azteca intentó unir a todos los pueblos indígenas para luchar contra los conquistadores. El pueblo mexica y su tlatoani soportaron heroicamente el sitio a que fue sujeta la Gran Tenochtitlan por Cortés y sus aliados indígenas. El sitio a la Gran Tenochtitlan tuvo una duración de 75 días. La orgullosa capital azteca cayó en manos de los conquistadores españoles. En un intento por salvar la vida, la de su familia y de algunos principales, con el objetivo de reorganizarse y enfrentarse nuevamente a los españoles, Cuauhtémoc dispuso una huida. En ese intento de fuga, fue descubierto y hecho prisionero. Llevado ante Cortés, el caballero águila, en su descenso expresó: "Malinche , en defensa de mi ciudad y mis vasallos hice ya todo aquello a que estaba obligado. No puedo más y pues vengo preso y por la fuerza ante tu persona, toma este puñal que tienes en el cinto y mátame.". A Cuauhtémoc también se le conoce como el "joven abuelo". En la confluencia de la avenida Insurgentes y Paseo de la Reforma, de la ciudad de México, se localiza un hermoso monumento en honor al último tlatoani mexica.€WPrimera expedición hacia costas mexicanas, realizada por Francisco Hernández de Córdoba¸ÝýÿÍÍÍÍ€ÿôEl descubridor de tierras mexicanas - península de Yucatán - fue Francisco Hernández de Córdoba. Hernández de Córdoba nació en España en el año de 1475. Hacia 1511 llegó Hernández de Córdoba a la isla de Cuba, como parte de un grupo de soldados contratados por el hijo de Cristóbal Colón: Diego Colón. En la isla de Cuba, Hernández de Córdoba se había convertido en un próspero terrateniente, merced a las tierras que en repartimiento le habían otorgado. Prácticamente a 25 años de distancia y a pesar de la cercanía de la isla de Cuba con las costas mexicanas, éstas aún no habían sido descubiertas por los españoles. El retraso que se dio para la exploración de los litorales mexicanos de la costa atlántica se atribuyó a la desfavorable dirección de las corrientes marítimas y la pronunciada curva del Golfo de México. De hecho los primeros españoles que pisaron tierras mexicanos, fueron 15 náufragos quienes, en 1511, viajaban de Panamá a Santo Domingo pero una tormenta los arrojó a las costas de Yucatán. Este suceso fue desconocido por los españoles asentados en las regiones exploradas de las Antillas porque de los 15 sobrevivientes, 13 murieron o fueron sacrificados en la región maya. Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar fueron los dos sobrevivientes que de alguna manera lograron salvar la vida. Por aquel entonces, el gobernador de Cuba era Diego de Velázquez. Con su propio dinero, Francisco Hernández de Córdoba compró dos embarcaciones. De acuerdo con algunas fuentes, Hernández de Córdoba tenía la intención de utilizar dichas embarcaciones para la captura de esclavos en las Bahamas. Según otras informaciones, el plan era la exploración en busca de nuevas tierras. Cualquiera que haya sido la intención real de Hernández de Córdoba, lo cierto fue que se le unieron 110 hombres para lanzarse al mar. Para llevar a cabo dicha empresa, solicitaron la autorización del gobernador Diego de Velázquez, quien estuvo de acuerdo. Diego de Velázquez se asoció también a Hernández de Córdoba y proporcionó otro barco para la expedición; dicha nave sería pagada con esclavos. Bajo esas condiciones, la expedición de Hernández de Córdoba zarpó de Ajaruco, Cuba el 08 de febrero de 1517. Francisco Hernández de Córdoba estaba al mando de la nave capitana y entre su tripulación contó con el piloto Antón de Alaminos y con Bernal Díaz del Castillo. Una tempestad con duración de dos días con sus respectivas noches, estuvo a punto de hacer zozobrar a las naves de Hernández de Córdoba. Perdido el rumbo, la expedición navegó por 19 días sin rumbo fijo hasta que divisaron una faja de tierra a la cual se dirigieron, llegando así a Isla Mujeres. Al continuar navegando se asombraron de divisar un poblado con construcciones de piedra ya que hasta entonces, sólo habían visto chozas de paja en las tierras recién descubiertas. Debido a la admiración que les causara a los españoles los edificios de piedra, denominaron al lugar el "Gran Cairo". Los expedicionarios pensaron que al fin habían encontrado los reinos ricos en oro que tanto habían buscado. Los mayas invitaban a los navegantes a desembarcar, diciéndoles: "Cooten in huotoch", es decir, "Vengan a nuestras casas", expresión que los españoles interpretaron como Catoche, de ahí el nombre de dicho cabo. Al desembarcar los españoles, los indígenas los condujeron hacia una zona boscosa donde los atacaron, sin embargo, los primeros sospechando una emboscada, habían bajado con sus armas logrando hacer huir a los nativos. De esta refriega los españoles capturaron a dos indígenas a quienes más tarde fueron bautizados con los nombres de Julián y Melchor - Juliancillo y Melchorejo -, primeros intérpretes del castellano al maya. En su recorrido por el poblado, los españoles ya no se toparon con los indígenas y pudieron entrar a los adoratorios donde encontraron ídolos de piedra y barro y algunos objetos de oro de baja ley. Nuevamente, Francisco Hernández de Córdoba embarcó y continuó navegando por las costas de la península de Yucatán, dándose cuenta de que habían numerosos poblados. Al pasar por Kin Pech - Campeche -, se les agotó el agua y bajaron para abastecerse, los indígenas los invitaron a visitar un templo al que llegaron algunos sacerdotes, quienes colocaron un bracero de copal y por señas les indicaron que al terminarse el copal serían sacrificados si no abandonaban el lugar. Obviamente, los españoles se embarcaron y continuaron costeando hasta que nuevamente se les agotó el agua, motivo por el cual arribaron a Champotón, donde tuvieron un feroz encuentro con los indígenas, sólo que esta vez los hispanos fueron derrotados. El saldo fue de 50 españoles muertos y casi toda la tripulación con heridas de flechas y piedras. Al parecer, Francisco Hernández de Córdoba recibió no menos de diez flechazos, quedando herido también Bernal Díaz del Castillo. Los españoles denominaron al lugar de la derrota como la Bahía de la Mala Pelea. La derrota fue tan grave que Hernández de Córdoba hubo de quemar una de sus naves porque no tenía hombres que la tripularan. Maltrecho y mal herido, Hernández de Córdoba inició el viaje de regreso a Cuba pasando antes por la Florida. En Florida fue atacado y derrotado nuevamente y además, otro de sus barcos encalló. Tras tantas peripecias, Hernández de Córdoba arribo a Cuba con sólo 53 hombres, informó a Diego de Velázquez de su descubrimiento y diez días más tarde falleció a consecuencia de las heridas que recibiera. Era el año de 1518. A la expedición de Hernández de Córdoba le seguirían la de Juan de Grijalva en 1518 y la de Hernán Cortés en 1519.€,Hernán Cortés llega a las playas de VeracruzÐàýÿÍÍÍÍ€ÿ‚El conquistador Hernán Cortés, llegó a las playas veracruzanas de nuestro actual territorio, durante la semana santa de 1519. De San Juan de Ulúa, Cortés y sus hombres se dirigieron a una playa cercana al Veracruz actual denominado Chalchicueyecan, para acampar. En Chalchicueyecan recibió Cortés al embajador enviado por Moctezuma Xocoyotzín, tlatoani de Tenochtitlan. En esos arenales fue fundada por Cortés la Villa Rica de la Vera Cruz. De acuerdo con Bernal Díaz del Castillo, se le llamó Villa Rica de la Vera Cruz, "porque llegamos Jueves de la Cena y desembarcamos en Viernes Santo de la Cruz y rica porque aquel caballero...que se llegó a Cortés y le dijo que mirase las tierras ricas y que supiese bien gobernar".. El primer órgano político-administrativo, que conocemos con el nombre de ayuntamiento, fue fundado por Cortés en la Villa Rica de la Vera Cruz. Bernal Díaz del Castillo nos narra lo siguiente: "En Jueves Santo de la Cena de mil quinientos diez y nueve llegamos con toda la armada al puerto de San Juan de Ulúa." Los cronista indígenas dicen al respecto: " En el año uno Ácatl los españoles atracaron en Tecpan Tlayácac"€-Hernán Cortés inicia el sitio de TenochtitlanØãýÿÍÍÍÍ€ÿ{Cortés planeó rodear a Tenochtitlan hasta aislarla y así poder vencer al ejército mexica y tomar la ciudad. Para llevar a cabo su estrategia Cortés contó con sus propios hombres, armas, caballos, 13 bergantines, además de los ejércitos aliados de Texcoco y Tlaxcala. Los bergantines fueron hechos para atacar a la Gran Tenochtitlan también por las aguas del lago. De hecho los españoles sólo pudieron utilizar 12 de las naves pues una de ellas resultó defectuosa quedando al mando de ellas, Cortés. Para cercar a la capital mexica, Cortés dispuso la ubicación de sus capitanes: Pedro de Alvarado en Tlacopan, Cristóbal de Olid en Coyoacan y Gonzalo de Sandoval, en Iztapalapa. Las fuerzas de Alvarado y Olid marcharon juntas hasta llegar a Tlacopan para luego dirigirse a Chapultepec y tras rudo combate, rompieron el acueducto que surtía de agua a los mexica. Por su parte, Cuauhtémoc, después de múltiples pláticas con sus consejeros, decidió defender Tenochtitlan y anunció a su pueblo que quien intentara abandonar la lucha sería ejecutado de inmediato. Al iniciarse la marcha de los aliados tlaxcaltecas, se dieron cuenta que Xicoténcatl no estaba presente, enterándose que éste regresaba a Tlaxcala, motivo por el cual Cortés ordenó se le diera alcance y se le ahorcara por desertor. Xicoténcatl nunca fue un verdadero aliado de los españoles. Gonzalo de Sandoval partió hacia Iztapalapa auxiliado por Cortés y sus bergantines para tomar la ciudad pero fueron atacados por los mexicas cuando pasaban por el peñón de Tepopolco. Cortés desembarcó y tomó dicho peñón, acabando con los defensores del lugar. Mientras tanto, una quinientas canoas atacaban a los bergantines, sin embargo el viento le fue favorable a los españoles y las canoas fueron destrozadas en el choque con las naves enemigas. Cuauhtémoc, al comprender que sus esfuerzos por encontrar aliados era inútil siguió una táctica meramente defensiva aunque cuando tenía oportunidad lanzaba sobre Cortés su ejército, tanto en tierra como en agua. Por su parte el ejército español no escatimaba esfuerzos en su avance de perseguir y molestar constantemente a Cuauhtémoc, con el objeto de cansarlo y destruirlo poco a poco. Cuauhtémoc, sabedor de que en él estaba personificado su pueblo, acudió al Tlalocan para sujetarse a la voluntad de éste: la paz o la guerra. La decisión del Tlalocan fue rotunda: mejor morir antes que ser esclavos de los españoles, dedicándose, entonces a organizar una intensa defensa de la ciudad. Entre las medidas tomadas por los mexicas para la defensa de su ciudad sacaron a las personas que consideraron no podían ayudar en la guerra y se aprovisionaron de gran cantidad de víveres y de armas. Todo aquél que pudiera lanzar una piedra o una lanza y blandir una macana, fuera hombre, mujer o niño se aprestó a la defensa de la Gran Tenochtitlan. Los víveres, resultaron insuficientes porque ni mexicas ni españoles calcularon que el sitio se alargara tanto tiempo. Para evitar que los bergantines se acercaran a la ciudad, los mexicas colocaron grandes estacas debajo del agua que varaban las naves españolas y también hicieron profundas cortaduras en las calzadas que impidieran el avance por tierra. Los guerreros mexicas aprendieron a esquivar el fuego de los arcabuces y de los cañones, corriendo en zigzag o tirándose al suelo, al darse cuenta de la dirección que seguían los proyectiles disparados, además, contra la costumbre indígena, Cuauhtémoc emprendió combates nocturnos que si bien no tuvieron los efectos deseados sí lograron desconcertar a sus enemigos. En los combates entre los dos ejércitos la lucha era sin cuartel y, mientras, generalmente, los indígenas caían en el momento de la acción, los mexicas procuraban hacerlos prisioneros para sacrificarlos, con la certeza de que eran observados por sus contrincantes. El mismo Cortés fue hecho prisionero por los tlatelolca y según su costumbre trataron de llevarlo a una canoa rumbo al teocalli de Huitzilopochtli para ser sacrificado, pero uno de sus hombres cortó de un tajo las manos del guerrero que lo detenía, lo que dio tiempo a que Antonio de Quiñones lo pusiera a salvo de la furia mexica. Una de las ventajas que tenía Cortés sobre el ejército mexica era que éste, al no tener aliados no podía reponer las huestes que perdía, en tanto que el extremeño sí podía hacerlo. Los mexica les gritaban a los aliados indígenas de Cortés "mancebas de los extranjeros". A medida que la lucha avanzaba, Cortés iba cerrando el cerco destruyendo lo que encontraba a su paso e impidiendo que los mexicas pudieran abastecerse de víveres. Cortés ordenó un ataque general en el aniversario de la Noche Triste siendo nuevamente rechazado y derrotado. Cortés también vivió momentos difíciles porque no habiendo calculado la larga duración del sitio, la pólvora y las municiones comenzaron a escasear, más providencialmente llegó un barco a Veracruz que lo dotó de dichos elementos. A los mexica, quienes inicialmente pudieron incinerar a sus muertos, la intensidad de la lucha no les permitió después hacerlo y según las crónicas los muertos tapizaban el suelo y el hedor era insoportable, tanto así que el mismo Cortés en uno de sus ataques hubo de replegarse por no aguantar lo terrible y nauseabundo del espectáculo. Los mexica ya estaban tan exhaustos que con las pocas fuerzas que les quedaban intentaban lanzar una piedra o una lanza con el fin de ser muertos por los españoles, en otras palabras, morir antes de ser esclavos de los invasores. Cortés intentó varias veces negociar la rendición de Tenochtitlan con Cuauhtémoc pero la respuesta siempre fue la misma, la que desde el principio asumió por voluntad del Tlalocan. Paso a paso la destrucción de la orgullosa Tenochtitlan se llevaba a cabo, mientras los mexica se refugiaban, sin dejar de combatir, en el último reducto indígena: Tlatelolco. Cuauhtémoc consideró que era inútil seguir resistiendo y prefirió la huída a la rendición, muy posiblemente para rehacerse, buscar alianzas para enfrentar de nuevo al enemigo. Se preparó la canoa real para la fuga, sin embargo ésta fue avistada por García Holguín, cuyos arcabuceros ya estaban dispuestos a disparar cuando Cuauhtémoc poniéndose de pie dijo:No disparen, soy el tlatoani de México, llevadme ante Malintzin…. Al encontrarse frente a frente Cuauhtémoc y Cortés, el primero dijo:"Malintzin, pues he hecho cuanto cumplía en defensa de mi ciudad y de mi pueblo, y vengo por fuerza y preso ante tu persona y poder, toma luego este puñal y mátame con él.". El sitio de Tenochtitlan duró 75 días. LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL SITIO DE TENOCHTITLAN. Versión de textos nahuas: Ángel Ma. Garibay K. Y todo esto pasó con nosotros. Nosotros lo vimos, Nosotros lo admiramos. Con esta lamentosa y triste suerte Nos vimos angustiados. En los caminos yacen dardos rotos, Los cabellos están esparcidos, Destechadas están las casas, Enrojecidos tienen sus muros. Gusanos pululan por calles y plazas, Y en las paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas, están como teñidas, Y cuando las bebimos, Es como si bebiéramos agua de salitre. Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe, Y era nuestra herencia una red de agujeros. Con los escudos fue su resguardo, Pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad. Hemos comido palos de colorín, Hemos masticado grama salitrosa, Piedras de adobe, lagartijas, Ratones, tierra en polvo, gusanos… Se nos puso precio, Precio del joven, del sacerdote, Del niño y de la doncella. Basta: de un pobre era el precio Sólo dos puñados de maíz, Sólo diez tortas de mosco; Sólo era nuestro precio Veinte tortas de grama salitrosa. Oro, jade, mantas ricas, Plumajes de quetzal, Todo eso que es precioso, En nada fue estimado.€Muerte de Moctezuma XocoyotzinâýÿÍÍÍÍ€ÿ3La matanza en el Templo Mayor, fue una de las razones que impulsaron a los mexicas a atacar a los españoles, pero la superioridad de las armas hispanas los hizo retroceder. Después del rechazo español, los mexicas se dedicaron a efectuar los funerales de sus muertos y a recuperarse para atacar de nuevo con mayor vigor, poniendo en verdaderos aprietos a los conquistadores. Con el fin de apaciguar a sus atacantes, Cortés presentó a Moctezuma ante su pueblo para que éste, por el respeto y obediencia que le debían, los exhortara a deponer las armas. La estratagema de Cortés dio resultado. A pesar de haber depuesto las armas, los mexicas hicieron sentir su inconformidad llevando a cabo acciones tales como: · Levantar los puentes de los canales para impedir el paso a los españoles. · Evitar el funcionamiento del mercado y, · Dejar de llevar víveres al cuartel hispano. Cortés ordenó a Moctezuma la reapertura del mercado para obtener víveres pero el tlatoani respondió que una orden de esa naturaleza sólo sería obedecida si la llevaba su hermano Cuitláhuac, quien también estaba prisionero. Cuitláhuac es puesto en libertad y Cortés, sin proponérselo, pues su objetivo sólo era conseguir alimentos, proporciona a los mexica un caudillo. En Tlatelolco, los rebeldes mexica se alzaron con Cuauhtémoc y al frente de ellos venía Cuitláhuac. El asedio mexica rechazó a las huestes de Cortés, dándose cuenta los primeros de que podían vencer a los conquistadores. Cortés, siempre astuto y hábil, al sentirse acorralado determinó usar nuevamente a Moctezuma, a quien creyéndole culpable de los ataques sufridos, le miraba con desprecio y recelo pero convencido de que sólo las palabras del señor mexica podrían calmar los enardecidos ánimos de los guerreros indígenas. Cortés puso en labios de Moctezuma las palabras que el conquistador sabía correspondían al anhelo del pueblo, sin asumir la responsabilidad de dar cumplimiento a lo que se ofreciese puesto que el capitán extremeño no sería quien se comprometiese directamente con nadie ni con nada. Moctezuma subió a la azotea con el ropaje correspondiente a su jerarquía y el combate cesó en cuanto el pueblo reconoció a su señor. Las palabras de Cortés fueron vertidas por Moctezuma, pidiéndoles que se retirasen, que él estaba ahí por su voluntad y no como prisionero y que los españoles estaban dispuestos a abandonar la ciudad. Contra lo esperado por Cortés, los mexica, por primera vez faltaron al respeto tradicional que debían a su tlatoani y la voz de Cuauhtémoc se alzó para exhortar a los mexica a la lucha, llamando a Moctezuma manceba de los españoles, a quien le arrojó una piedra que, aunque lo derribó no le causó grave daño. Los combates continuaron y Cortés se dio cuenta de que la única oportunidad que tenía de salvarse, era abandonando la ciudad. Frío y calculador, Cortés planeó un nuevo ardid que le diera el tiempo necesario para organizar la evasión y sabiendo la importancia que los ritos funerales tenían entre los mexicas, qué mejor oportunidad para entretenerlos que entregarles el cadáver de Moctezuma, cuya muerte, según el conquistador, era consecuencia de la pedrada recibida. El gran Moctezuma Xocoyotzin había dejado de existir el 29 de junio de 1520. Moctezuma fue hijo de Axayácatl. El significado de Moctezuma corresponde a señor valeroso. Xocoyotzin, fue el nombre dado a Moctezuma para distinguirlo de Moctezuma Ilhuicamina, señor mexica entre los años 1441 y 1469. Moctezuma Xocoyotzin fue el noveno tlatoani mexica. En el primer encuentro Moctezuma-Cortés, el conquistador intentó abrazar al mexica, acto que le fue impedido por los señores que acompañaban al tlatoani porque se le consideraba una divinidad al que no se le podía tocar. Moctezuma alojó a Hernán Cortés y a sus hombres en el que fuera palacio de Axayácatl. El actual edificio del Nacional Monte de Piedad, ubicado en el ángulo noroeste de la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, correspondió en la etapa prehispánica al Palacio de Axayácatl. Una populosa colonia cercana al aeropuerto internacional de la ciudad de México se denomina Moctezuma.€Batalla de la Noche TristeŽâýÿÍÍÍÍ€ÿAl frente del ejército mexica estaba Cuitláhuac, destacando por sus tácticas guerreras que habían logrado neutralizar la superioridad de las armas españolas. De acuerdo con los planes de Cortés, los mexicas no sólo estarían ocupados en los funerales de Moctezuma, sino también con el nombramiento del nuevo tlatoani, que, de acuerdo con las costumbres, correspondía a Cuitláhuac, hermano de Moctezuma. Entre tanto Cortés, · Cegaba los fosos hechos por los mexica · Reparaba sus máquinas de protección y, · Conseguía alimento para hombres y caballos, es decir, hacía los preparativos que le permitirían salir por la calzada de Tlacopan. De haber salido de inmediato, Cortés hubiera logrado la evasión sin grandes problemas pero, por una parte, el conquistador se negaba a dejar el botín que había acumulado y por otra, cayó en una estrategia mexica que le hizo pensar en la posibilidad de contar con más tiempo para organizar mejor la salida. Los guereros mexicas que cercaban el cuartel español, ofrecían la paz a cambio de la entrega del sumo sacerdote a quien necesitaban para la ceremonia de entronización de Cuitláhuac, tiempo precioso para Cortés, pero en cuanto lo tuvieron, los mexicas volvieron a la carga. Cuando Cortés recibió la noticia de que eran atacados de nuevo, entró en combate, sin embargo, Cuitláhuac atacó por la retaguardia, abriendo de nuevo los fosos que los conquistadores habían cegado para poder salir. Cortés y sus capitanes decidieron salir al amparo de la noche y así sorprender al enemigo y para ello se había construido un gran puente de madera que les permitiría salvar los fosos. Al llegar la noche Cortés tuvo como ventajas la lluvia, la oscuridad y el lodo, este último elemento apagaba las pisadas de los caballos y, bajo esas circunstancias los españoles emprendieron la retirada llevando en sus alforjas el pesado cargamento del botín. Comúnmente se atribuye a una anciana el haber dado la alarma pero según el propio Cortés, fueron los centinelas enemigos quienes se percataron de la huida. Cuando la noticia llegó al gran teocalli, el sacerdote tocó el huéhuetl avisando a los otros teocalli los que respondieron de inmediato, los jefes guerreros hicieron sonar sus caracoles y el ejército mexica se volcó contra el de Cortés. El puente de madera, que tan útil le era a los españoles fue tomado por los mexica, creándose un verdadero desorden y confusión, según el propio Bernal Díaz del Castillo. Perseguidos por los mexica, los españoles entraron a Tlacopan pero ahí fueron atacados por los de Azcapotzalco y a pesar de la bravura con que se batió el hispano pudo ver a su ejército maltrecho y cansado mostrando las heridas que el enemigo les había causado. A este episodio en el cual el conquistador hubo de llorar su derrota, se le conoce como "La Noche Triste", siendo, el gran vencedor Cuitláhuac. Cerca de la estación del metro Tacuba se encuentra el ahuehuete conocido como el árbol de la noche triste, porque, según la tradición, ahí se sentó Cortés a llorar su derrota. Al reorganizarse los señoríos de Anáhuac, Cuitláhuac envió embajadas para establecer alianzas con el fin de expulsar a los españoles. Las alianzas no se llevaron a cabo porque los pueblos antes sojuzgados por los mexica, por fin se veían libres del dominio azteca, considerando como su aliado a Cortés. Cuando Cuitláhuac intentó una perpetua y firme alianza con los tlaxcalteca, sus enemigos tradicionales, también fue rechazada a pesar de que Xicoténcatl, el jefe guerrero del ejército tlaxcalteca, sí estaba de acuerdo con dicha alianza. Una enfermedad traída por los españoles, la viruela, denominada teozáhuatl o grano de dios por los mexicas, terminó con la vida de Cuitláhuac.€Virrey Hernán Cortés áýÿ þÿ€ÿTHernán Cortés (Medellín, España 14485-Castilleja de la Cuesta, 1547) Hijo único de una familia de hidalgos pobres, Cortés tuvo una infancia enfermiza, pero muy activa. Estudió dos años la carrera de leyes en la Universidad de Salamanca y en 1502 zarpó a la isla de Santo Domingo (antes la Española) donde se instaló como vecino. Se dirigió después, en compañía de Velázquez, a la isla de Cuba (antes la Fernandina) de donde salió en 1518 hacia Yucatán. Tras el éxito de su conquista en la Gran Tenochtitlan, inició su gobernatura en el ayuntamiento de Coyoacán, mientras se construía la nueva ciudad. Cortés introdujo el cultivo de nuevas plantas, estableció la ganadería y creó el cultivo de la caña de azúcar. Envió por su cuenta varias expediciones, una de las cuales le dio como resultado el descubrimiento de Baja California. Durante una expedición a las Hibueras, Cortés se enteró de que Cuauhtémoc y otros nobles indígenas planeaban una conspiración, por lo que, sin mas averiguaciones, los mandó ahorcar. A su regreso fue destituído de su cargo y volvió a España, donde murió olvidado y pobre.€0Xicoténcatl combate contra las fuerzas españolascáýÿÍÍÍÍ€ÿ Durante el recorrido que hizo Cortés rumbo a Tenochtitlan, hacía saber a los pueblos por donde pasaba que ya no tenían que pagar tributo a los mexica y en contrapartida, elogiaba la grandeza del rey español y las bondades del cristianismo. Cortés al saber que los tlaxcaltecas eran enemigos de los mexica, decidió pasar antes por Tlaxcala para establecer una alianza y tener gente a su favor que le ayudara en su objetivo final: la conquista de Tenochtitlan. En las cercanías de Tlaxcala, Cortés decidió enviar una embajada a los cuatro señoríos que integraban dicha región. La embajada estaba conformada por cuatro personajes importantes de Cempoala y por ser éstos tributarios de Moctezuma, los cempoaltecas fueron considerados como enemigos. La primera intención, por parte de los tlaxcaltecas, fue darles muerte, sin embargo no lo hicieron porque habían sido enviados por Cortés y querían discutir las pretensiones del conquistador. De los cuatro jefes tlaxcaltecas sólo Xicoténcatl, el viejo, se oponía a que los españoles fueran recibidos, entrando en contradicción con Maxixcátzin, quien opinó lo contrario pensando que los extranjeros eran enemigos de Moctezuma y ofrecían ayudarlos. Las opiniones, incluidas las del pueblo, estaban divididas y la embajada permanecía en Tlaxcala. Impaciente por la tardanza de sus embajadores, Cortés marchó hacia Tlaxcala, apoyado por guerreros indígenas pero fueron rechazados, sin que hubiera grandes pérdidas en ninguno de los bandos. En las discusiones sobre la posible alianza, tanto Xicoténcatl, el viejo como el joven, se oponían tenazmente a recibir en sus territorios a los españoles. Mientras se discutía entre los señores de Tlaxcala la conveniencia de recibir o no a los españoles, Xicoténcatl, el joven, los combatía con fiereza, aún por la noche, batalla en la que finalmente se dieron por victoriosos ambos ejércitos. A pesar de la oposición de Xicoténcatl, el joven, los señores de Tlaxcala se decidieron por la alianza con los españoles. Poco antes de la caída de Tenochtitlan, Xicoténcatl retiró a sus tropas que estaban acantonadas en el Valle de México para regresar a Tlaxcala. Xicoténcatl se dio perfecta cuenta de que los españoles lo que querían era despojar y esclavizar a los pueblos indígenas. Al parecer, Xicoténcatl pretendía reorganizar su ejército pero para presentar resistencia a los españoles. Cortés al darse cuenta de que Xicoténcatl y su ejército pretendían retornar a Tlaxcala, mandó perseguir al joven guerrero, el cual fue hecho prisionero con la orden de ser ahorcado inmediatamente. Xicoténcatl representa la resistencia del pueblo tlaxcalteca a la invasión y conquista de los españoles.€/Cuitláhuac asume el gobierno del señorío mexicaÝâýÿÍÍÍÍ€ÿJCuitláhuac significa alga acuática desecada. El décimo y penúltimo tlatoani de los mexica fue hijo de Axayácatl y hermano de Moctezuma Xocoyotzin. Este valiente guerrero mexica se opuso a que los españoles entraran a la Gran Tenochtitlan. Una de las tácticas guerreras que proponía Cuitláhuac para expulsar a los españoles del territorio mexica, consistía en combatirlos en campo abierto pero no fueron escuchadas sus sugerencias, por el contrario, los hispanos fueron recibidos. Al igual que a Moctezuma, Cuitláhuac fue hecho prisionero. Debido a la inconformidad del pueblo, el mercado de Tlatelolco fue cerrado y se dejó de proveer víveres a los invasores, motivo por el cual Cortés presionó a Moctezuma para que fueran satisfechas sus necesidades. Moctezuma aprovechó la oportunidad para decirle a Cortés que el mercado sólo se abriría si un personaje importante, como su hermano Cuitláhuac, salía a dar la orden. Cortés aceptó y el pueblo mexica se encontró con que tenía un líder que los dirigiera en la defensa de su ciudad. Cuitláhuac, el señor de Iztapalapa, asumió el poder cuando éste le fue conferido por los señores y sacerdotes de Tenochtitlan, a la muerte de su hermano Moctezuma. Al tomar el poder Cuitláhuac, la guerra de conquista estaba en pleno apogeo y puso todo lo que estaba de su parte para echar a los invasores hispanos. Ya como tlatoani, Cuitláhuac reorganizó su ejército y atacó a los españoles derrotándolos y haciéndolos huir, acontecimiento que históricamente se le conoce como la Noche Triste. Desafortunadamente, el valiente tlatoani, contagiado de viruela, introducida a México por los conquistadores, tras cinco meses de gobierno, muere en diciembre de 1520. En la ciudad de México, existe una calle que se denomina Cuitláhuac. En las cercanías de la estación del metro Popotla se localiza el Árbol de la Noche Triste.€Tormento de CuauhtémocfäýÿÍÍÍÍ€ÿyLa interpretación más reciente sobre el significado del nombre de Cuauhtémoc es: Águila que desciende y no Águila que cae. Una de las estatuas más hermosas de Cuauhtémoc se localiza en la ciudad de México en el cruce de las avenidas de Paseo de la Reforma e Insurgentes. A Cuauhtémoc se le conoce también como el Joven Abuelo. Julián de Alderete, tesorero del rey de España, presionó a Cortés para llevar a cabo el tormento de Cuauhtémoc, amenazándole con escribirle al emperador Carlos V e informarle sobre las cuantiosas riquezas que el conquistador había confiscado, después de la caída de Tenochtitlan de manos de los mexicas, sin que ello fuera totalmente cierto. Cuauhtémoc, el último tlatoani azteca y Tetlepanquétzatl, señor de Tlacopan, son sometidos a tormento, por Hernán Cortés con la finalidad de que descubrieran el secreto sobre el lugar donde ocultaban el tesoro del señorío de la Gran Tenochtitlan. Los pies y manos de Cuauhtémoc fueron untados con aceite y luego expuestos al fuego lento. Uno de los cargos que enfrentó Cortés en su juicio de residencia fue el tormento aplicado a Cuauhtémoc, en el que hábilmente desvió la responsabilidad sobre Julián de Aldrete, tesorero del rey. En la Capilla del Registro Civil correspondiente a la delegación de Coyoacán, existe un mural intitulado La Conquista y el Tormento a Cuauhtémoc, realizado por el pintor Diego Rosales, en 1960.€1Encuentro de Moctezuma Xocoyotzin y Hernán Cortés„áýÿÍÍÍÍ€ÿ'A pesar de que Moctezuma contaba con un poderoso ejército, es muy probable que pesaran sobre él su religiosidad alimentada por los acontecimientos que presagiaron la llegada de los conquistadores, motivo por el que quizá permitió la entrada del conquistador a la capital mexica. A dichos presagios se les llamó funestos y fueron en total ocho, entre ellos el incendio que sufrió el templo de Huitzilopochtli sin que aparentemente, nadie le haya prendido fuego; la caída de un rayo sobre el templo de Xiuhtecuhtli, sin que se oyera el trueno a pesar de que sólo caía una leve llovizna; el agua de la laguna hirvió sin motivo aparente; el recorrido de una mujer por la noche que llorando daba grandes voces llamando a sus hijos porque ya tenían que irse lejos; la aparición de un ave con una especie de espejo en la mollera en la cual se veían hombres montados en una especie de venados; la presencia de hombres deformes y monstruosos y la aparición de un cometa. El cometa apareció en 1516 y de acuerdo con los astrólogos europeos anunció la muerte del rey Fernando el Católico y según los mexica, la de Netzahualpilli. Además de los presagios funestos, es posible que haya influido en el ánimo de Moctezuma la matanza perpetrada por Cortés en Cholula. Rumbo a Tenochtitlan, en los alrededores de los volcanes, en un lugar al que los indígenas denominaban "Tajón del águila", Moctezuma envió a Cortés nuevos presentes de oro y plumería, en su afán de detener a los españoles. De acuerdo con la apreciación de los mismos indígenas, a los españoles "Se les puso risueña la cara... como si fueran monos levantaban el oro... como unos puercos hambrientos ansiaban el oro...". Cortés continúa su camino y avanza hacia Texcoco, saliéndole al encuentro Ixtlixóchitl, hermano de Cacamatzin, señor de Texcoco. Según el Códice Ramírez, el señorío de Texcoco se unió sin mayor problema a los conquistadores. Moctezuma, aún con dudas sobre la actitud a tomar respecto a Cortés, cita a los principales, entre ellos a su sobrino Cacama, el de Texcoco, y a su hermano Cuitláhuac para decidir lo conducente al asunto en cuestión. Cuitláhuac externó su opinión en el sentido de no permitir la entrada de Cortés a la Gran Tenochtitlan. Por su parte, Cacama, instaba a su tío a recibir a los emisarios de tan poderoso príncipe, refiriéndose al rey de España, pues si en algo se provocaba su disgusto era posible que éste enviara tantos hombres como fuera necesario para castigar su atrevimiento. Moctezuma, sin escuchar más opiniones consideró que recibir a los conquistadores era lo propio. Al escuchar tal decisión, Cuitláhuac dijo: "plega a nuestros dioses que no metáis a vuestra casa a quien os eche de ella y os quite el reino, y quizá cuando lo queráis remediar no sea tiempo" y con ello se dio por terminada la sesión del consejo. A partir de ese momento, Moctezuma inició los preparativos para recibir a los españoles: mandó a Cacama para que les saliera al encuentro y a Cuitláhuac, regresase a Ixtapalapan y los esperase en sus palacios. En su avance hacia la capital mexica, Cortés no sólo venía con sus hombres sino que también lo acompañaban 7 mil aliados, y al preguntarle al conquistador por qué traía consigo a los más encarnizados enemigos de los azteca, éste respondió que no los traía como guerreros sino como tlamame, es decir, cargadores. Cortés al salir de Ixtapalapan tomó medidas precautorias al dirigirse hacia el punto donde habría de encontrarse con Moctezuma, disponiendo a sus hombres, incluidos sus aliados, en formación de guerra, con sus banderas desplegadas, marchando al rebate de los tambores, con gran ostentación, cuyo fin era infundir pavor entre los mexica. Al aproximarse Cortés, Moctezuma salió a su encuentro acompañado por los altos dignatarios del señorío y de los tlatoanis de las comarcas cercanas, entre ellos, Cacama. Moctezuma era conducido en andas que ponían de manifiesto la riqueza y poderío de los mexicas, además llevaban ricos presentes para agradar a sus huéspedes. El encuentro de Moctezuma y Cortés, al llegar éste a la Gran Tenochtitlan, se dio en la correspondencia de las actuales calles de Pino Suárez y República del Salvador, en el Centro Histórico de la ciudad de México. Al quedar frente a frente Cortés y Moctezuma, este último bajó de las andas y cubierto de finísimo palio, sostenido por cuatro de sus dignatarios, el que según Bernal Díaz lucía ornamentaciones de plumas verdes y bordados en oro, plata, perlas y chalchihuitl (posiblemente jade o alguna especie de esmeralda), avanzó hacia el conquistador. Por su parte, Cortes se apeó de su caballo e intentó abrazar al tlatoani mexica, acto que le fue impedido ya que se le consideraba una divinidad, motivo por el cual no se le podía tocar. El conquistador se conformó con echarle al cuello un collar de piedras de vidrio. En este intercambio de presentes, Moctezuma ofreció a Cortés dos collares de caracoles rojos con ocho camarones de oro cada uno, haciendo notar que cada camarón medía un jeme (distancia que hay entre el dedo pulgar y el índice). A su vez, los señores de Texcoco y Tlacopan y los otros tlatoanis que formaban parte de la comitiva, obsequiaron a los conquistadores con collares y rosas. En Tenochtitlan los españoles fueron recibidos con cantos y danzas, saliendo también a su encuentro los sacerdotes y los guerreros (caballeros tigre y caballeros águila), luciendo sus trajes de ceremonia los primeros y sus armaduras, escudos, lanzas y macanas, los segundos. Moctezuma alojó a los españoles en el palacio de Axayácatl, edificio que posteriormente formó parte del actual Nacional Monte de Piedad, mismo que está ubicado en el costado poniente de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México. Las "lenguas" de Cortés fueron Jerónimo de Aguilar y Malintzin: Aguilar hablaba español y maya, Malintzin, maya y náhuatl, por lo que se daba una doble traducción para que Cortés pudiera comunicarse con los tlatoanis y caciques. Malintzin pronto aprendió el español y se hizo la "lengua" indispensable para el conquistador. A pesar de que Moctezuma contaba con un poderoso ejército, es muy probable que pesaran sobre él su religiosidad alimentada por los acontecimientos que presagiaron la llegada de los conquistadores, motivo por el que quizá permitió la entrada del conquistador a la capital mexica. A dichos presagios se les llamó funestos y fueron en total ocho, entre ellos el incendio que sufrió el templo de Huitzilopochtli sin que aparentemente, nadie le haya prendido fuego; la caída de un rayo sobre el templo de Xiuhtecuhtli, sin que se oyera el trueno a pesar de que sólo caía una leve llovizna; el agua de la laguna hirvió sin motivo aparente; el recorrido de una mujer por la noche que llorando daba grandes voces llamando a sus hijos porque ya tenían que irse lejos; la aparición de un ave con una especie de espejo en la mollera en la cual se veían hombres montados en una especie de venados; la presencia de hombres deformes y monstruosos y la aparición de un cometa. El cometa apareció en 1516 y de acuerdo con los astrólogos europeos anunció la muerte del rey Fernando el Católico y según los mexica, la de Netzahualpilli. Además de los presagios funestos, es posible que haya influido en el ánimo de Moctezuma la matanza perpetrada por Cortés en Cholula. Rumbo a Tenochtitlan, en los alrededores de los volcanes, en un lugar al que los indígenas denominaban "Tajón del águila", Moctezuma envió a Cortés nuevos presentes de oro y plumería, en su afán de detener a los españoles. De acuerdo con la apreciación de los mismos indígenas, a los españoles "Se les puso risueña la cara... como si fueran monos levantaban el oro... como unos puercos hambrientos ansiaban el oro...". Cortés continúa su camino y avanza hacia Texcoco, saliéndole al encuentro Ixtlixóchitl, hermano de Cacamatzin, señor de Texcoco. Según el Códice Ramírez, el señorío de Texcoco se unió sin mayor problema a los conquistadores. Moctezuma, aún con dudas sobre la actitud a tomar respecto a Cortés, cita a los principales, entre ellos a su sobrino Cacama, el de Texcoco, y a su hermano Cuitláhuac para decidir lo conducente al asunto en cuestión. Cuitláhuac externó su opinión en el sentido de no permitir la entrada de Cortés a la Gran Tenochtitlan. Por su parte, Cacama, instaba a su tío a recibir a los emisarios de tan poderoso príncipe, refiriéndose al rey de España, pues si en algo se provocaba su disgusto era posible que éste enviara tantos hombres como fuera necesario para castigar su atrevimiento. Moctezuma, sin escuchar más opiniones consideró que recibir a los conquistadores era lo propio. Al escuchar tal decisión, Cuitláhuac dijo: "plega a nuestros dioses que no metáis a vuestra casa a quien os eche de ella y os quite el reino, y quizá cuando lo queráis remediar no sea tiempo" y con ello se dio por terminada la sesión del consejo. A partir de ese momento, Moctezuma inició los preparativos para recibir a los españoles: mandó a Cacama para que les saliera al encuentro y a Cuitláhuac, regresase a Ixtapalapan y los esperase en sus palacios. En su avance hacia la capital mexica, Cortés no sólo venía con sus hombres sino que también lo acompañaban 7 mil aliados, y al preguntarle al conquistador por qué traía consigo a los más encarnizados enemigos de los azteca, éste respondió que no los traía como guerreros sino como tlamame, es decir, cargadores. Cortés al salir de Ixtapalapan tomó medidas precautorias al dirigirse hacia el punto donde habría de encontrarse con Moctezuma, disponiendo a sus hombres, incluidos sus aliados, en formación de guerra, con sus banderas desplegadas, marchando al rebate de los tambores, con gran ostentación, cuyo fin era infundir pavor entre los mexica. Al aproximarse Cortés, Moctezuma salió a su encuentro acompañado por los altos dignatarios del señorío y de los tlatoanis de las comarcas cercanas, entre ellos, Cacama. Moctezuma era conducido en andas que ponían de manifiesto